Perspectivas ejecutivas: América del Norte y el Sudeste Asiático: cómo dos regiones están transitando la transformación agrícola
AgriBusiness Global Preguntó a dos ejecutivos: Brian Naber, presidente de América del Norte, , Bayer Crop Science, y Robert Upton, Director Comercial de Soluciones Agrícolas para el Sudeste Asiático, BASF — Hablar sobre las oportunidades y desafíos de América del Norte y el Sudeste Asiático para descubrir qué similitudes y diferencias enfrentan estas regiones.
América del Norte: Equilibrar el progreso con la protección
Por Brian Naber, presidente de Bayer Crop Science para Norteamérica
Utilizo dos palabras para describir el estado actual de la agricultura norteamericana: orgullo y preocupación. Aquí hay tres tendencias que respaldan esta perspectiva.
1. Ganancias en productividad y sostenibilidad
Por un lado, la industria agrícola ha experimentado un enorme progreso, con un gran aumento de la productividad y la sostenibilidad. Hoy en día, los agricultores tienen acceso a las semillas y características más novedosas, herramientas avanzadas de protección de cultivos y las últimas capacidades digitales y de ciencia de datos, inimaginables hace una generación. Estos avances permiten mayores rendimientos, una mayor sostenibilidad y resiliencia ante fenómenos meteorológicos extremos.
2. Aumento de los factores estresantes y los desafíos
Sin embargo, junto con este optimismo, existen motivos de preocupación. Los agricultores se enfrentan a crecientes presiones —debido a la variabilidad climática, la escasez de recursos, las dinámicas comerciales cambiantes y la inestabilidad del marco regulatorio— que amenazan tanto la rentabilidad como la sostenibilidad a largo plazo.
3. La caja de herramientas cada vez más pequeña de los cultivadores
La incertidumbre legislativa en torno a las herramientas críticas para la protección de cultivos amenaza la innovación y podría limitar la capacidad de los agricultores para gestionar eficazmente las malezas, las plagas y las enfermedades. Sin claridad ni políticas con base científica, las mismas herramientas que sustentan las prácticas agrícolas productivas y sostenibles están en riesgo.
Lo que debe suceder
El camino a seguir requiere claridad, colaboración y compromiso.
La agricultura no es solo una industria: es un pilar fundamental de la seguridad nacional y la estabilidad económica. Los agricultores necesitan todas las herramientas disponibles para alcanzar el éxito, incluyendo genética avanzada, química probada y soluciones digitales. Proteger el acceso a estas herramientas no se trata solo de productividad; se trata de salvaguardar la seguridad alimentaria, apoyar las economías rurales y alcanzar objetivos comunes de sostenibilidad.
La próxima década debe ser una transformación: impulsar la innovación, las políticas y la colaboración para garantizar que los agricultores puedan producir más con menos, de forma rentable y sostenible, incluso ante la volatilidad estacional. Este es un momento decisivo para la industria. El futuro de la agricultura norteamericana se definirá por cómo equilibremos el progreso con la protección. Los legisladores deben promover regulaciones con base científica, y los socios de la industria deben invertir en soluciones prácticas y escalables que ayuden a los agricultores a comprender el valor de la innovación en cada hectárea. Juntos, podemos garantizar que la agricultura norteamericana se mantenga resiliente, competitiva y capaz de alimentar, abastecer y vestir a un mundo en crecimiento.
Sudeste Asiático: Impulsando la agricultura sostenible
Por Robert Upton, Director Comercial, Soluciones Agrícolas para el Sudeste Asiático, BASF
Al visitar a agricultores en diferentes países del sudeste asiático, queda claro que la agricultura en la región está experimentando una transformación estructural y se destacan tres grandes cambios.
1. Desafíos climáticos y de sostenibilidad
El aumento de las temperaturas, las lluvias impredecibles y la nueva presión de las plagas obligan a los agricultores —y a empresas del sector agrícola como BASF— a replantearse cómo lograr una agricultura sostenible a largo plazo. Los gobiernos están endureciendo las regulaciones y explorando políticas de carbono, mientras que los actores de la cadena de valor alimentaria impulsan la trazabilidad y el abastecimiento climáticamente inteligente. Esto significa que el antiguo modelo de venta de productos temporada tras temporada está dando paso a un enfoque sistémico y orientado a los resultados.
2. La fragmentación y la realidad de los pequeños productores
La agricultura aporta hasta 251 billones de toneladas métricas del PIB en algunos países del Sudeste Asiático, con el apoyo de más de 100 millones de agricultores, muchos de los cuales son pequeños agricultores emprendedores que carecen de acceso a conocimientos e infraestructura. El mercado actual está inundado de productos de bajo costo, a menudo basados en ingredientes activos obsoletos y sin medidas de gestión eficaces. Escalar las innovaciones y la tecnología es difícil, pero debemos encontrar modelos que respeten la diversidad local y, al mismo tiempo, impulsen la eficiencia. La gestión responsable es fundamental para asegurar que los agricultores comprendan las mejores prácticas, ya que así garantizamos alimentos seguros y saludables para el futuro.
3. Aceleración digital y de políticas
Con la fumigación con drones en Vietnam y la distribución a través del comercio electrónico en Indonesia, la disrupción digital está transformando la forma en que los agricultores acceden a los productos y la información. Al mismo tiempo, los gobiernos están implementando un registro más estricto y medidas de protección ambiental. La agilidad y el cumplimiento normativo ya no son opuestos; ambos son esenciales para afrontar las complejidades que la mayoría de los agricultores no pueden resolver por sí solos.
Lo que debe suceder
El éxito en el Sudeste Asiático depende de una diversificación intencionada: adaptar las soluciones a los cultivos locales, al clima y a las realidades de los agricultores.
Mientras la agricultura en el Sudeste Asiático evoluciona de la tradición a la transformación, lo que está claro es que quienes innoven, colaboren y se comprometan a dejar un legado de sostenibilidad serán los ganadores. En BASF, creemos que las innovaciones nos permitirán apoyar las ambiciones nacionales de seguridad alimentaria en toda la región, manteniendo a los agricultores en el centro de todo lo que hacemos.