La importancia de la cooperación institucional en las relaciones entre China y América Latina: el caso de Uruguay

En las últimas décadas China se ha convertido en el principal exportador mundial de bienes, explicando nada menos que el 14% de las exportaciones globales en 2023 (sin considerar Hong Kong) y el 10% de las importaciones de acuerdo a datos de Trade Map.

Actualmente, la economía asiática se encuentra entre los principales socios comerciales de más de 150 países y su índice de apertura ha aumentado 11,89% desde 2008, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de China.

Las relaciones económicas y comerciales de China se han expandido en las últimas décadas en todos los continentes, pero en los últimos años ha enfrentado dificultades en Estados Unidos y la Unión Europea a causa de la guerra comercial. Este contexto ha favorecido la expansión de los intercambios de China con otras regiones en desarrollo, lo que se ha producido en el Sudeste Asiático (ASEAN), África, Asia Central y América Latina y el Caribe.

En el caso de Uruguay, desde hace más de dos décadas China se ha convertido en el primer o segundo socio comercial del país, compitiendo por ese ranking con Brasil.

La relación entre Uruguay y China comenzó a cambiar muy rápidamente a partir del restablecimiento de relaciones diplomáticas en 1988, episodio en el que la Cámara de Comercio Uruguay – República Popular China (UCHCC) jugó un rol fundamental, incluso con la audacia que se encuentra antes de esa fecha. En relación con el rol mencionado, cabe destacar que los empresarios lideraron el acercamiento con China, anticipando que sería un actor central en la economía y el comercio mundial, especialmente en el sector agrícola y alimentario, lo que no sólo beneficiaba a Uruguay sino también al resto de los países del Mercosur.

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La importante evolución del comercio bilateral entre los dos países y la madurez alcanzada en la relación, confirman que los empresarios que fundaron la CCUCH en 1986 no se equivocaron con sus proyecciones.

De acuerdo a datos de Trade Map informados por la Aduana de China, en 2023 la potencia asiática importó desde Uruguay US$ 2.348 millones en bienes (ese monto en 2004 fue de US$ 110 en dólares corrientes), mientras que en ese mismo año exportó US$ 2.972 (en 2004 el monto colocado en Uruguay fue de US$ 99 millones). Las importaciones chinas desde Uruguay crecieron a una tasa anualizada del 17,5% entre los años 2023 y 2004, mientras que las ventas chinas al país sudamericano lo hicieron al 15,0% en el mismo período.

El comercio con China enfrenta desafíos adicionales asociados al cambio de modelo de desarrollo que atraviesa la potencia mundial, pero también nuevas oportunidades por el valor que el gobierno chino le está otorgando a sus socios comerciales (especialmente en su lógica diplomática de Cooperación Sur – Sur) en un contexto internacional marcado por la guerra comercial (ya no solo con Estados Unidos y la Unión Europea, sino también por otros mercados que se verán forzados por Trump a aplicar una suba de aranceles contra China, caso de México por ejemplo).

Es en este nuevo escenario donde China ha desplegado una importante acción diplomática, con el fomento de diálogos institucionalizados a través de los acuerdos comerciales (TLC), iniciativas globales como la Franja y la Ruta, la ampliación de los BRICS o el lanzamiento de bancos de financiación como el nuevo Banco de Desarrollo y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura. También impulsa acciones con países latinoamericanos en el marco de la Organización Internacional del Bambú y el Ratán.

Complementariamente, a nivel político, con América Latina y el Caribe, China cuenta con diálogos formales con los principales procesos de integración además de los vínculos en el Grupo CELAC – China. Para China los espacios de cooperación institucional son muy relevantes y son utilizados para expandir las relaciones con sus socios.

Los pasos de Uruguay en cooperación institucional con China

La cooperación con China en el sector de los agro insumos ha estado muy presente desde la década del ochenta, ya no solo por el vínculo entre dicho sector y las exportaciones agrícolas y de alimentos uruguayas a China, sino también por la proveeduría de los agro insumos de China a Uruguay con precios muy competitivos y nivel tecnológico. China se ha transformado en pocas décadas en el principal jugador mundial en el sector, con capacidad instalada y conocimientos suficientes para atender la demanda global.

En este marco, acompañando el desarrollo de China en este y otros sectores industriales, la Asociación de la Industria de Protección de Cultivos de China (CCPIA) ha realizado acuerdos con diversas asociaciones de América Latina y el Caribe vinculadas al control de cultivos.

En el caso de Uruguay, el primer convenio fue firmado en mayo de 2024 con una visita oficial de la CCPIA, que además de visitas oficiales a nivel del gobierno nacional, mantuvo reuniones con la CCUCH y la Cámara Nacional de Fertilizantes y Fitosanitarios (CANAFFI), donde se firmaron una serie de acuerdos relacionados con la certificación de origen y la trazabilidad e inocuidad de los productos.

Cabe recordar que CCPIA es una asociación china dependiente del Ministerio de Agricultura que actúa como entidad certificadora de empresas (su nómina de socios asciende a más de 800 empresas privadas), lo que otorga seguridad a las operaciones de todas las partes y es un puente para potenciar las oportunidades de negocios.

Entre sus principales actividades, se destacan tres:

  • Investigar y fomentar que las empresas cuenten con el apoyo para avanzar en la innovación y el desarrollo;
  • Apoyo a la transformación de la matriz productiva, donde se demanda mayor tecnología en los procesos productivos, lo que implica mayores inversiones en maquinaria y equipo e incide positivamente en la mejora de los niveles de productividad, y;
  • Seguridad en los insumos agrícolas producidos, un aspecto muy demandado en las actuales operaciones de comercio global.

En ese sentido, deber reconocerse que en China actualmente se aplica una normativa muy severa en asuntos ambientales, lo que no solo ocurre en este sector y se ha transformado en una política nacional que busca dar cumplimiento a los compromisos multilaterales.

Acuerdos como los mencionados, permiten a las empresas de la industria confirmar el complimiento de los estándares latinoamericanos, además de dar confianza a la relación entre las asociaciones del rubro. Los convenios, son además un instrumento utilizado para potenciar la relación en otros ámbitos más allá del estrictamente regulado y suponen para China un paso más hacia el largo camino de la confianza.

Un ejemplo de la utilidad de este tipo de acuerdo es la invitación realizada por la CCPIA en agradecimiento por la atención recibida en su misión en Latinoamérica. Delegaciones de Argentina, Brasil y Uruguay fueron invitadas a AgroChemEx (ACE), una feria celebrada en Shanghái del 15 al 18 de octubre de 2024. Esta oportunidad surgió como resultado del plan de cooperación institucional de la CCPIA tras la visita a la región, lo que permitió ampliar las oportunidades de negocio para los socios de las organizaciones participantes.

Comentarios finales

Muchos de los esfuerzos en cooperación institucional con China deben realizarse desde los gobiernos o las organizaciones regionales, como el caso de Uruguay, país que ha ingresado a la Franja y la Ruta, el Nuevo Banco de Desarrollo, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y más recientemente a la Organización Internacional del Ratán y del Bambú. Además, Uruguay impulsa un TLC con China y fue en su presidencia pro tempore del Mercosur que logró realizarse el VII Diálogo Mercosur – China en Montevideo.

Más allá de esos esfuerzos a nivel público, siempre muy relevantes para China, el sector privado a través de sus cámaras empresariales y asociaciones sectoriales, deben mostrarse activas a la identificación de oportunidades para potenciar la red de acuerdos y firma de convenios con instituciones chinas.

Este camino ya no es opcional, sino que adquiere una importancia central a la hora sostener vínculos de confianza con China, pero a la vez colaborarán con un mayor entendimiento de las importantes transformaciones económicas y sociales que se están llevando adelante en China.

Por otra parte, en un contexto internacional poco amigable en el marco de la guerra comercial y las tensiones geopolíticas, para China la cooperación institucional es una acción que fomenta la confianza y por ende, la cada vez más demandada seguridad en las cadenas de suministro.