Tres consejos clave: Luc Maertens, de EV Group, ofrece tres consejos sobre cómo la I+D puede dar forma a la agricultura del futuro.
Comprender el funcionamiento de los sistemas agrícolas, sus desafíos y los requisitos para que las soluciones tengan éxito en ellos es la base del enfoque de EV Group. La experiencia de la compañía en ciencia microbiana e ingredientes activos naturales impulsa el desarrollo de biosoluciones que mejoran la productividad, fortalecen la resiliencia y apoyan la seguridad alimentaria mundial.
Luc Maertens, director de estrategia y cartera de EV Group, destaca tres prioridades que guían este trabajo y maximizan su impacto.
1. Dar forma a una organización de expertos abierta
La investigación y el desarrollo agrícola eficaces comienzan por comprender las necesidades de los agricultores y por impulsar soluciones desde el concepto hasta su comercialización mediante una sólida base científica, un desarrollo disciplinado y una estrecha colaboración a lo largo de toda la cadena de valor.
La innovación prospera gracias a las alianzas. Colaborar con universidades, institutos de investigación, proveedores de tecnología y socios de servicios especializados amplía el conocimiento científico y acelera el desarrollo. La colaboración temprana con extensionistas, asesores agrícolas, cooperativas de productores y socios de distribución ayuda a garantizar que las biosoluciones ofrezcan resultados consistentes, fomenten la adopción de tecnología y contribuyan a sistemas agrícolas más productivos, resilientes y sostenibles.
Así es como opera LIPOFABRIK, la división de I+D de EV. Su equipo ágil y multidisciplinar impulsa las biosoluciones patentadas desde el laboratorio hasta el campo, pasando por la aprobación regulatoria y, finalmente, hasta que llegan a manos de los agricultores.
2. Crear una base técnica sólida para afianzar y acelerar el desarrollo de la experiencia.
La verdadera validación solo se produce en el campo, cuando el producto ofrece resultados predecibles y recompensa a los agricultores por su inversión. Las empresas deben diseñar su plataforma de I+D pensando en el usuario final:
- Pruebe rápidamente los principales candidatos en condiciones agrícolas reales para optimizar los ingredientes activos, las formulaciones y las estrategias de aplicación.
- Involucre a los especialistas en extensión y a los socios de canal desde el inicio de estos programas de campo, lo que ayudará a generar la confianza necesaria para una adopción exitosa.
- Validar los procesos de fabricación a escala piloto, mientras que muestras representativas del producto se someten a evaluaciones de seguridad para respaldar las presentaciones regulatorias.
La inversión continua en infraestructura de investigación, tecnologías avanzadas y capacidades científicas mantiene a la empresa a la vanguardia de la innovación y permite un desarrollo de productos exitoso.
3. Construya la cartera de proyectos de I+D con un enfoque pragmático, científico y orientado al mercado, desde el campo hasta el laboratorio y de vuelta a los productores.
Permitir que la línea de investigación y desarrollo esté impulsada por las necesidades de los agricultores y la industria, ofreciendo soluciones de bioestimulantes y biocontrol para cultivos globales de frutas, hortalizas y cultivos extensivos.
Estamos convencidos de que, al combinar la ciencia con las herramientas digitales, las empresas pueden acelerar el desarrollo, introducir nuevos modos de actuación para abordar la resistencia y proporcionar soluciones prácticas que se adapten a las operaciones agrícolas modernas.
Creemos que todo comienza con los productos, pero la innovación por sí sola no basta. El éxito depende de un desempeño comprobado en el campo que genere un retorno de la inversión cuantificable para los productores. Los resultados demostrados crean demanda en el mercado, impulsan la adopción a través de los canales establecidos y aseguran un lugar en los programas de producción de los productores.
Este enfoque integrado permite el desarrollo y la adopción de biosoluciones de última generación que favorecen una agricultura más productiva, resiliente y sostenible.
