Rovensa Next ofrece 3 consejos clave para incorporar biosoluciones a la agricultura.
En un momento en que la agricultura se enfrenta a desafíos como la volatilidad climática, la escasez de agua, la degradación del suelo y una normativa más estricta sobre los residuos, el cambio hacia las biosoluciones ya no es una opción; es esencial para garantizar la productividad y la resiliencia a largo plazo.
Para destacar esto, la campaña Biosolutionize Agriculture de Rovensa Next ilustra cómo las estrategias biológicas, respaldadas por la ciencia y adaptadas a las necesidades locales, pueden generar un impacto agronómico y económico cuantificable.
El equipo de Rovensa Next ofrece tres recomendaciones de biosoluciones para mantener el equilibrio adecuado entre eficacia, sostenibilidad y rentabilidad.
- Adopte programas de biosoluciones integrales, no productos aislados.
Los mejores resultados se obtienen cuando las biosoluciones se implementan como programas integrados de cultivo, no como insumos aislados. La experiencia de campo de Rovensa Next en 90 países demuestra que los agricultores logran el mayor impacto cuando las biosoluciones (bioestimulantes, biofertilizantes, productos de bionutrición y biocontrol, y coadyuvantes) se aplican de forma secuencial a lo largo del ciclo del cultivo y se adaptan a las necesidades locales y a las presiones climáticas.
- Comience con los fundamentos de la rentabilidad sostenible: la salud y la vitalidad del suelo, la arquitectura de las raíces y la eficiencia en el uso del agua y los nutrientes.
Suelos sanos, raíces fuertes y una gestión eficiente del agua son la base de la productividad a largo plazo. La agricultura biosolucionada restaura la vitalidad del suelo, mejora la eficiencia en el uso de nutrientes y optimiza la retención y distribución del agua.
Para los agricultores, optimizar el uso del agua significa obtener mejores márgenes de beneficio cuando la escasez y el aumento de los costes son elevados. El calor, la sequía, la salinidad y el desequilibrio de nutrientes ya representan el 21 % de las pérdidas medias anuales de rendimiento en muchas regiones (OCDE, 2023).
El mensaje es claro: invertir en la salud del suelo y de las raíces no es solo una prioridad ecológica; es un factor directo que impulsa la obtención de beneficios estables, especialmente en condiciones climáticas cada vez más impredecibles.
Desde una perspectiva de sostenibilidad, fortalecer el suelo y los sistemas radiculares es fundamental para afrontar las principales presiones ambientales en la agricultura. Al mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes, el desarrollo de las raíces y la actividad biológica del suelo, estas soluciones contribuyen a una mayor resiliencia climática y a la descarbonización, al tiempo que ayudan a los cultivos a mantener su productividad bajo estrés por calor y sequía. La recuperación de la materia orgánica del suelo y la diversidad microbiana favorecen la salud del suelo y del ecosistema, y mejoran la biodiversidad a nivel del suelo. Una mejor retención y distribución del agua en la zona radicular optimiza su uso, lo que permite a los agricultores mantener los rendimientos con menores insumos de riego.
- Fomentar la capacidad y la confianza mediante la formación práctica, la experiencia local y la adopción de prácticas basadas en la evidencia.
Incluso las biosoluciones más eficaces fracasan si los agricultores carecen de los conocimientos necesarios para aplicarlas correctamente. Por ello, la formación se convierte en un factor decisivo para su correcta adopción.
Rovensa Next prioriza la orientación práctica mediante demostraciones en campo, equipos técnicos locales, plataformas de aprendizaje digital y programas colaborativos, para ayudar a los agricultores a comprender cómo integrar eficazmente las biosoluciones en sus sistemas existentes. Este enfoque de “comenzar poco a poco, medir y escalar” genera confianza y cuantifica el retorno de la inversión en los propios campos de los agricultores.
Cuando se aplican dentro de un enfoque integrado de manejo de cultivos, las biosoluciones demuestran sistemáticamente que la eficacia, la sostenibilidad y la rentabilidad se refuerzan mutuamente, convirtiendo la presión climática y regulatoria en ventajas competitivas duraderas para los agricultores sobre el terreno.