Dentro de la brecha de mano de obra agrícola en India: cómo la tecnología agrícola está digitalizando la fuerza laboral agrícola.
La mano de obra sigue siendo una de las fuerzas más ignoradas —y menos comprendidas— que dan forma a la agricultura mundial, particularmente en los mercados emergentes donde predominan la fragmentación y la informalidad. En India, ese desafío se amplifica a gran escala. En esta entrevista, Azhaan Merchant, cofundador y director ejecutivo de Inteligencia de la India, Explica cómo la falta de visibilidad —y no la mano de obra en sí— es la raíz de la ineficiencia, y cómo los datos, la IA y la inteligencia sobre la fuerza laboral podrían transformar radicalmente la forma en que se organiza, se despliega y se valora la mano de obra agrícola a lo largo de la cadena de suministro.
AgriBusiness Global: El trabajo agrícola suele describirse como informal y fragmentado, especialmente en los mercados emergentes. ¿Qué cambios estructurales se necesitan para que los mercados laborales rurales sean más eficientes, transparentes y escalables?
Comerciante Azhaan: En India, la fragmentación es enorme. Hay aproximadamente 140 millones de trabajadores agrícolas repartidos en 650 000 aldeas. Sin embargo, prácticamente no existe un conocimiento estructurado sobre quiénes son estos trabajadores: sus habilidades, disponibilidad, patrones migratorios o expectativas de ingresos.
El problema fundamental radica en la falta de visibilidad. Antes de poder abordar la eficiencia o la escalabilidad, se necesita una base: un conocimiento estructurado y digitalizado de la fuerza laboral. Hoy en día, ni siquiera la segmentación básica —como distinguir entre alguien especializado en la poda de la vid y alguien en la cosecha de caña de azúcar— existe a gran escala. Sin ella, lograr una correspondencia eficiente entre la oferta y la demanda es prácticamente imposible.
ABG: ¿Existen modelos actuales, formales o informales, que estén funcionando hoy en día? ¿Por qué no se han implementado a mayor escala?
SOY: Actualmente, el sistema es casi totalmente informal y funciona fuera de línea. Un papel fundamental lo desempeñan los "mukadams" o jefes de equipo, quienes gestionan pequeños grupos de 10 a 20 trabajadores. Coordinan las tareas, negocian con los agricultores y se encargan de la logística.
Estos sistemas funcionan a nivel hiperlocal porque se basan en la confianza y las relaciones sociales. Pero no son escalables porque operan de forma independiente, sin compartir datos ni coordinación entre regiones. El resultado son miles de microredes fragmentadas en lugar de un mercado laboral cohesionado.
ABG: ¿Cree que las políticas gubernamentales o las plataformas privadas desempeñarán un papel más importante a la hora de impulsar el cambio?
SOY: En estos momentos, la mayor parte de la atención del gobierno se centra en los agricultores, no en los trabajadores. Pero la mano de obra es igualmente fundamental para el sistema.
Creo que los actores privados impulsarán el cambio. Las ineficiencias del sistema son tan grandes que incluso las mejoras graduales pueden generar un valor inmenso, tanto a nivel comercial como social. Existe una oportunidad real para desarrollar soluciones escalables que aporten valor e impacto a las empresas.
ABG: ¿Cómo afectan los cambios en los patrones migratorios y la escasez estacional de mano de obra a la toma de decisiones en las explotaciones agrícolas hoy en día?
SOY: La migración se ve constantemente afectada por factores económicos relacionados con los cultivos, el clima y la competencia entre diferentes sectores. Por ejemplo, cultivos de alto valor como la uva atraen mano de obra a ciertas regiones, mientras que el desarrollo de infraestructuras está desplazando a los trabajadores del sector agrícola por completo.
Al mismo tiempo, los cambios generacionales están agravando el problema: muchos trabajadores jóvenes simplemente no quieren seguir en la agricultura. Si a esto le sumamos los subsidios gubernamentales que reducen la urgencia de buscar trabajo, el resultado es una escasez de mano de obra.
El resultado es una auténtica perturbación a nivel agrícola: escasez de mano de obra, aumento de los costes y, en algunos casos, agricultores que cambian de cultivo o incluso abandonan la agricultura por completo.
ABG: ¿Los agricultores se están adaptando de forma proactiva o, en su mayoría, reaccionando ante la incertidumbre laboral?
SOY: En general, están reaccionando. La escasez de mano de obra es uno de los mayores problemas de la agricultura india en la actualidad.
Los agricultores dependen de redes locales, mercados laborales o comunidades vecinas para cubrir sus necesidades, pero esto no siempre es fácil. Durante los períodos de mayor producción, a menudo se enfrentan a salarios excesivos o carecen por completo de acceso a mano de obra cualificada. Esta incertidumbre está obligando a modificar las decisiones sobre los cultivos y la planificación a largo plazo.
ABG: ¿Hasta qué punto pueden las plataformas de IA e inteligencia de la fuerza laboral resolver estos desafíos de manera realista?
SOY: En gran medida. El problema no es una verdadera escasez de mano de obra, sino un problema de visibilidad.
Existen regiones con excedente de mano de obra y otras con una grave escasez, pero no hay un sistema que conecte ambas. Con la infraestructura de datos adecuada, se puede mapear tanto la oferta como la demanda —hasta el nivel de cultivos específicos, ubicaciones y momentos— y ajustarlas de forma proactiva.
La IA desempeña un papel fundamental en la previsión de la demanda, la comprensión de los patrones migratorios y la optimización de la asignación a gran escala. Una vez establecida esta base, el sistema se vuelve mucho más eficiente.
ABG: ¿Cómo se genera confianza y se fomenta la adopción de la tecnología entre los agricultores y trabajadores que pueden ser escépticos al respecto?
SOY: Mantenemos la interfaz de usuario extremadamente sencilla. No hay paneles de control ni aplicaciones complejas. Nos basamos en herramientas que la gente ya usa, principalmente WhatsApp y las llamadas telefónicas.
Toda la complejidad —inteligencia artificial, pronósticos, optimización— se ejecuta en segundo plano. Para el usuario, se percibe como una extensión natural de su forma habitual de trabajar. Esta simplicidad es clave para su adopción, especialmente en mercados con distintos niveles de alfabetización digital.
ABG: ¿Qué papel deberían desempeñar las plataformas laborales basadas en datos para cerrar la brecha entre agricultores, trabajadores y responsables políticos?
SOY: En la actualidad, prácticamente no existen datos estructurados. Ni siquiera existen aspectos básicos como la prueba de trabajo o la verificación de las habilidades de los trabajadores.
Crear una identidad digital —con historial laboral, calificaciones y certificaciones— puede impulsar la movilidad y el potencial de ingresos. A nivel político, contar con mejores datos puede fundamentar las decisiones sobre infraestructura, programas sociales y planificación económica.
No se trata solo de eficiencia, sino de incorporar a millones de personas a la economía formal.
ABG: ¿Cómo podría la inteligencia laboral influir en resultados más amplios como la estabilidad de los ingresos, la mecanización y el desarrollo rural?
SOY: India aún presenta bajos niveles de mecanización y una productividad relativamente baja. Existe un enorme margen de mejora en todos los ámbitos.
Con una mejor información sobre la mano de obra, la toma de decisiones se vuelve más fundamentada, tanto a nivel agrícola como político. Esto puede impulsar una mayor productividad, ingresos más estables y una mejor asignación de recursos.
Nos encontramos en un punto en el que la próxima década podría generar un valor significativo en las economías rurales.
ABG: ¿Cómo se vería el éxito a nivel de aldea o distrito si estos sistemas funcionaran según lo previsto?
SOY: En esencia, se trata de estabilidad: garantizar que los trabajadores tengan acceso a 300 días de empleo al año, frente a los menos de 100 actuales.
Al mismo tiempo, los agricultores deberían poder acceder a mano de obra cualificada y fiable cuando la necesiten, mejorando así tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha.
Si ambas partes funcionan de manera eficiente, India tiene el potencial de convertirse en un líder mundial en horticultura y, lo que es más importante, de mejorar las condiciones de vida de decenas de millones de personas.
ABG: ¿Alguna reflexión final?
SOY: La mano de obra es uno de los aspectos menos abordados en la cadena de valor agrícola. La mayor parte de la innovación se ha centrado en la mecanización, pero no en mejorar la mano de obra en sí misma como un activo.
Aquí hay una oportunidad para construir algo transformador: algo que genere valor económico y un impacto social real. Si se hace bien, esto podría representar un cambio radical en el funcionamiento de las economías agrícolas.